17 diciembre 2007

Más potencia sexual: llega la Viagra en spray

Posted in Curiosidades, Hombres, Medicina, personal tagged a 8:02 PM por Dr.Beta

Los jóvenes se apuntan al ‘efecto azul’. Más de dos millones de españoles sufren disfunción eréctil y cada vez son más los jóvenes que pasan por consulta. La última moda de pillar en discotecas para no fallar está causando estragos. Laboratorios farmacéuticos se afanan por lograr nuevos medicamentos con los que revolucionar la sexualidad –y el mercado–, como ocurrió hace ocho años con la famosa viagra. Los expertos creen que en tres años aparecerán las novedades. De todo… ¿para todos?

La Viagra del siglo XXI se esnifará. Investigadores farmacéuticos trabajan actualmente en la preparación de un spray que, al inhalarse por la nariz, provoque una reacción en el cerebro facilitando que responda a los estímulos sexuales y, por tanto, ordene una erección. Este inhalador provocaría una revolución en la sexualidad similar a la que se vivió hace ocho años con la aparición de la famosa pastilla azul.

En realidad, según el doctor José Luis Arrondo, jefe de la Unidad de Andrología del Servicio de Urología del Hospital de Navarra, todas las investigaciones en este campo se centran en la misma dirección: “Los laboratorios investigan fármacos que en vez de actuar sobre el pene lo hagan a nivel central, sobre el cerebro, que son los que se llaman iniciadores de la erección. De momento están en fase de investigación, pero en tres o cuatro años podemos tener bastantes novedades en este sentido”.

Estos fármacos del futuro estarían especialmente indicados para aquellos pacientes que sufran una disfunción eréctil psicológica, es decir, que el motivo de su problema no sea físico u orgánico.

La disfunción eréctil es el problema sexual que sufren más hombres en todo el mundo. Actualmente, dos millones de españoles lo padecen, lo que se traduce en un 19 por ciento de los varones. Es una cantidad demasiado elevada y que explica el éxito de los tres medicamentos que actualmente hay en el mercado. El fármaco estrella, sin duda, es la Viagra, de los laboratorios Pfizer. La mayoría de los expertos coinciden en la existencia de un antes y un después de su aparición y muchos comparan su invención con la de la aspirina.

A la cola de su descubrimiento salieron al mercado otras pastillas similares: Cialis (Laboratorios Lilly) y Levitra (de Bayer) siguen en el mercado. Otras, como Uprima, que prometía erecciones en 20 minutos, se han quedado en el camino.

A pesar de que hay médicos que consideren que cada fármaco tiene efectos según coincide en que la ventaja de Cialis sobre la Viagra es que permite tener una erección en las 24 horas siguientes a su ingesta. Esto no significa que se tengan erecciones de un día de duración, sino que durante ese tiempo, como el medicamento permanece en sangre, el pene podrá reaccionar los estímulos. Por el contrario, la ventaja de Levitra es que su efecto es inmediato, lo que añade espontaneidad al acto.

El doctor Juan E. Ruiz de Burgos especialista en Urología y Andrología y miembro de la Real Academia de Medicina, afirma que los laboratorios van a seguir apostando por estos fármacos, y que no pararán sus investigaciones hasta dar, en un futuro cercano, con un fármaco que con aún menos efectos secundarios consiga mayor grado de erección con menos dosis; que produzca un efecto inmediato incluso si se ha tomado alcohol o comidas copiosas, lo que provocará un aumento en la emotividad y fantasía en las relaciones.

La aparición de la Viagra además –y este es otro de sus grandes éxitos– normalizó y dio visibilidad a los problemas sexuales de los hombres, y por consecuencia de las mujeres, lo que ha provocado una avalancha de consultas al médico para tratarse los problemas de erección. “La impotencia dejó de ser un tema tabú. Yo llevo 26 años tratando la impotencia y recuerdo los años en los que no venía nadie, o lo hacía a regañadientes, o lo traía la mujer a rastras…”, asegura José Luis Arrondo, socio fundador de la Asociación Española de Andrología (Asesa), aliviado de que esas situaciones pasaran a mejor vida, aunque todavía queden restos: “Muchos hombres vienen a pedir la Viagra directamente, cuando ningún diabético va a consulta a pedir una pastilla para la diabetes sino que espera a que le den un tratamiento personalizado. Hay mujeres que vienen a pedir la pastilla para su marido, unas sin que él se entere para metérsela en la comida y otras porque a él le da vergüenza”. Aunque el paciente que el doctor Arrondo no olvidará, que incluso recoge en su divertido libro Historia íntima del pene (editorial Nau Llibres), fue uno apellidado Vicioso y que sufría una paradójica alergia. En su libro opina: “El colmo de un impotente es apellidarse Vicioso y tener alergia al polvo”.

Anécdotas aparte, el doctor José Luis Arriondo asegura que “para que un tratamiento sea realmente efectivo hay que tratarlo en pareja, porque seguro que una de las causas de la disfunción eréctil es la falta de comunicación”. Los tratamientos psicológicos para tratar los problemas de erección son otras de las nuevas viagras. Al fin y al cabo, se calcula que un 30 por ciento de los pacientes no responde al tratamiento con la pastilla azul.

Como un resfriado
“Los fallos erectivos son tan comunes como un resfriado. La diferencia es que algunos no les dan importancia y otros se obsesionan hasta llegar a tener un auténtico problema”. Quien habla con tanta soltura es María del Mar Padrón, psicóloga especialista en sexo, que ejerce en el Instituto de Sexología (www.institutodesexologia.org) de Málaga. “El componente psicológico suele ser muy importante en este tipo de problemas y hay que tratarlo practicando sexo oral, o sea, hablando de sexo –bromea–. En la terapia sexual se desmontan las ideas que se tienen sobre cómo debería ser una relación sexual. Muchos hombres saben lo que han oído: que siempre hay que estar dispuesto, que la erección es un acto reflejo… Así un fallo de un día puede provocar una gran ansiedad. Siempre digo que el pene es un niño malcriado, anárquico”. La doctora Padrón se ha encontrado con un paciente que empezó a tratarse con medicamentos para la hipertensión y la diabetes, que suelen provocar trastornos de erección y pérdida del deseo sexual. Como era viajante, su mujer se pensaba que él le estaba poniendo los cuernos. Cuanto más le presionaba la mujer, más ansiedad tenía el hombre y menos ganas tenía. La solución a este grave problema matrimonial –estuvieron a punto de separarse– fue tan sencilla como adecuar la medicación del hombre para que no le afectara a sus erecciones.

Un programa integrado en el que se estudia, diagnostica y tratan los problemas para lograr una vida sexual sana es lo que ofrecen en el Centro de Especialidades Urológicas de Madrid (www.ceurologicas.com), donde se hace un estudio integral de las disfunciones sexuales. “El motivo de la consulta por el que el paciente acude al urólogo o al sexólogo no es más que la punta del iceberg de una sexualidad alterada”, afirma el doctor Juan E. Ruiz de Burgos, director del centro, que apuesta por una terapia conjunta orgánica y psicológica. En el primer paso, al paciente se le hace un estudio de enfermedades previas y tratamientos médicos y analíticas de la capacidad de erección del pene. Con ello se elabora un diagnóstico, que puede basarse en causas orgánicas o psicológicas. En ambos casos, el tratamiento psicológico es fundamental porque las dos causas no son independientes. “Aislar la disfunción sexual sin valorar la persona en su conjunto es un fracaso completo”, añade Ruiz de Burgos. En el mismo centro la psicóloga Rocío Díaz Guevara busca el origen de la disfunción entrevistando en profundidad al paciente y su pareja y valorando su ámbito laboral, económico, familiar. “Los pisos de 30 metros, en los que no hay intimidad porque los niños están al lado tras un muro de papel, pueden provocar problemas de erección. Eso sólo lo encontramos con un estudio completísimo del paciente”, asegura.

Los pacientes a los que ningún tratamiento les sea efectivo podrán usar inyecciones intracavernosas, que se pinchan en el pene y que tiene efecto inmediato. Como último recurso está la prótesis de pene. Si hay rechazo o imposibilidad de tratar por factores como la edad –un 10 por ciento de los pacientes–, se habrá terminado todo. Aunque la sexualidad es mucho más que el coito o la penetración. Como dice el doctor Arrondo, “el hombre tiene once penes: el propio y los diez dedos de las manos”.

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2 comentarios »

  1. […] Vía Dr. Beta Blog […]

  2. La revolucion va a ser espectacular con este nuevo tratamiento


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